Cuando el cuerpo no sabe como
SENTIR CON SEGURIDAD
La hipervigilancia no es solo una mente inquieta.
Es un cuerpo en estado de alerta.
No es algo que se elige,
es algo que se aprendió.
Una respuesta del sistema nervioso
cuando en algún momento no fue seguro bajar la guardia.
Un cuerpo que escanea constantemente,
que se tensa, que anticipa.
Una respiración que no baja.
Un corazón que se acelera sin motivo aparente.
Una mente que repasa todo… una y otra vez.
Es vivir en un cuerpo que no sabe si ya pasó el peligro.
Y esto cansa. Mucho.Porque no descansas, aunque estés en la cama.
Es no poder confiar, aunque estés acompañada.
Es no poder aflojar el cuerpo cuando llegas a tu casa.
Desde la mirada somática, la hipervigilancia no es un error.
Es una estrategia de supervivencia.
En la terapia somática no forzamos la calma.
La cultivamos.
Escuchamos al cuerpo en su lenguaje:
el temblor, el movimiento, la contención, el suspiro, el llanto que por fin se suelta.
Reaprender la seguridad no es un proceso mental,
es un reencuentro con el cuerpo.




