La verguenza

11 Dic, 2024 | Blog

La vergüenza amenaza nuestra necesidad más básica: pertenecer y conectar

La vergüenza está muy conectada a la creencia de que no merezco nada porque soy insuficiente. Esto provoca una sensación muy intensa de querer desaparecer de nuestro cuerpo y de cualquier mirada o contacto con el exterior.

La herida de la insuficiencia es algo que tenemos muy grabado las mujeres, en nuestros cuerpos, en nuestra sexualidad, en nuestras biografías. Muchas de nosotras la conocemos demasiado bien.

Ella desafía nuestro concepto de autovalor.

Cuando aparece, nuestro sistema de defensa se activa y nos deja con poca disponibilidad para conectar o ser vistas por los demás.

Protegerme se convierte en algo de vida o muerte.

En esos momentos, nos sentimos pequeñas y profundamente vulnerables. La retirada es la opción que nuestro sistema nervioso nos ofrece.

La vergüenza es profundamente amenazante porque atenta contra nuestro sentido de pertenencia y conexión.

Cuando entramos en contacto con la vergüenza, la congelación nos arrastra a un pozo oscuro, abriendo en canal la herida de la insuficiencia y el merecimiento.

Toda nuestra postura corporal cambia para sostener la activación que nos inunda. Nuestra mirada se apaga, los ojos y los hombros colapsan.

En esos momentos, somos tomadas por significados y creencias que elaboramos sobre nosotras mismas en momentos de vulnerabilidad, cuando no había disponibilidad en el entorno para validarnos o acompañarnos.

Somos tomadas por nuestro pasado, generando esta sensación de invalidación interna que nos deja sin recursos.

Algo esencial para trabajar con la vergüenza es aprender a acceder a la autocompasión. Entrenar nuestra mirada compasiva, a través del trabajo somático, nos ayudará a desarrollar capacidad y fortaleza. Esta práctica nos irá dando una percepción interna más amplia y más conectada con nuestra verdadera potencia.

¿ Has sentido alguna vez que la verguenza te hacia querer desaparecer?

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